divendres, 11 de maig de 2012

Una imágen, un niño y buenos recuerdos.

 En esta imágen, aparece un niño a la derecha de la foto. 
Casi como si no estuviera invitado a la instantánea, un tanto borroso, con la vista en el barco que traía a algunos de los participantes en una celebración/competición en la que no iba a participar, se coló ante el objetivo del fotógrafo para que, unos años más tarde, me alegrase la vista y el corazón.

Cuando Javier, unos días antes de que se tomara la foto, decidió que aquella noche  nos alojaríamos en una cabaña ocupada por un grupo de niños y sus maestras, poco nos pensábamos que el niño de la foto estaría allí. 

Un niño alegre y decidido a pasar una noche en la tienda de campaña, junto con todos los que formaban el grupo groenlandés, para que nosotros, un puñado de desconocidos, pudieramos dormir en las habitaciones de la cabaña.
Aquella propuesta la recibieron con entusiasmo y gran emoción. ¿Qué hay más divertido que pasar una noche acampados?
Unos días más tarde, cuando llegamos a Qaqortoq, nos reencontramos con el niño de la cabaña. Sus vacaciones fuera de la ciudad ya habían acabado. Al parecer, había tenido tiempo de hacerse unas mechas en el pelo, pero lo reconocimos de inmediato.
 En Qaqortoq vivía con su abuela y formaba parte de los menos favorecidos del lugar.
La mayoría de los días nos lo encontrábamos por la calle, con sus amigos, sólo o bien dando un paseo con su abuela. Le gustaba curiosear entre los qajaqs. Siempre se nos acercaba y pasábamos un rato jugando, mirando a los lugareños y comunicándonos con señas, sonrisas y buena voluntad.
Un outsider que se coló en nuestro camino de la misma manera que se coló en la foto.

Han pasado unos años y de manera fortuita ha llegado esta foto a mi ordenador. Misterios de la red, regalos de la vida.
¿Qué será del chico de la foto? 
Seguro que aparece en otras fotos, bien enfocado y con la nitidez que reflejaba su sonrisa. O, al menos, eso deseo.
Gracias por traerme recuerdos groenladeses.

Los otros personajes de la foto también tiene una historia. Son miembros del Club de qajaq de Qaqortoq y esperan, en el muelle del puerto, al resto de participantes en la competición nacional de qajaq.
Tenemos a una pareja con algo de sabor mediterráneo, una joven promesa del qajaq y la niña más guapa de Groenlandia...
Pero eso es otra historia.
¡Buenos recuerdos del verano de 2008!